TEST DE ESFUERZO

1. Introducción

El ejercicio es un stress fisiológico usado para detectar anormalidades cardiovasculares no presentes en reposo y para determinar una adecuada función cardíaca.

El test de esfuerzo es uno de los exámenes no invasivos realizados con mayor frecuencia para estudiar a pacientes con sospecha de cardiopatía coronaria y determinar pronóstico y capacidad funcional en pacientes con enfermedad coronaria ya probada.


2. Bases fisiológicas

Durante el ejercicio se produce un aumento de los requerimientos de O2 por parte del músculo esquelético y cardíaco (aumento de la demanda), lo que desencadena mecanismos para aumentar la oferta de O2, la que aumenta hasta 10 veces el valor basal.

Los factores que contribuyen al consumo de O2 se explican por la fórmula de Fick, donde Fc es frecuencia cardíaca, Gs gasto sistólico y DavO2 diferencia arteriovenosa de oxígeno.


VO2= Fc x Gs x DavO2


El aumento del aporte de O2 se consigue elevando el gasto cardíaco y la diferencia arteriovenosa de oxígeno. (fig 1) El gasto sistólico aumenta con el ejercicio 5-6 veces, debido a un aumento en la Fc y del volumen de eyección o volumen sistólico.

El incremento del volumen sistólico durante el ejercicio se debe a que hay un aumento del volumen de llenado o diastólico, al tiempo que aumenta la contractilidad y el flujo coronario. La Fc y la presión arterial sistólica aumentan paulatinamente con el ejercicio hasta llegar al esfuerzo máximo donde se estabilizan, en cambio la presión diastólica se mantiene o disminuye por vasodilatación periférica. Con el ejercicio se incrementa el consumo de O2 hasta un límite, en el cual a pesar de aumentar la carga de trabajo, el consumo de O2 no se modifica (consumo máximo de O2 o VO2 máx) y es el índice que mide con mayor exactitud la capacidad funcional de un individuo. La diferencia arteriovenosa de O2 aumenta con el ejercicio, por un lado por una redistribución del gasto cardíaco y por una mayor extracción tisular de oxígeno.

Si hay isquemia miocárdica por obstrucción del flujo coronario, no evidente en reposo, durante el ejercicio se hace manifiesta a través de alteraciones electrocardiográficas, al producirse un aumento en la demanda de O2 y no así de la oferta por existir obstrucción coronaria. El desequilibrio entre la oferta y la demanda de O2 produce hipoxia tisular, que lleva a una glucólisis anaeróbica con acumulación de ácido láctico y descenso del pH y acidosis metabólica. Esta acidosis produce una alteración en el transporte del calcio, lo que significa en un principio una disminución de la relajación ventricular (disfunción diastólica) y posteriormente una disminución de la contractilidad miocárdica (disfunción sistólica). Estas alteraciones en el metabolismo tisular y en la contractilidad ocurren en ausencia de síntomas. La alteración de la función ventricular produce dilatación y aumento de la presión telediastólica del ventrículo izquierdo, lo que hace que disminuya el flujo sanguíneo al subendocardio, se manifiesten las alteraciones electrocardiográficas y posteriormente aparezca el dolor anginoso.

Fig 1.
Modificaciones de la oferta y la demanda durante el ejercicio


3. Indicaciones de la prueba de esfuerzo:

  1. Diagnóstico de enfermedad coronaria, este examen es útil en pacientes con una probabilidad intermedia de tener cardiopatía coronaria, no variando la posibilidad diagnóstica en pacientes con probabilidad baja o alta (Tabla 1)
  2. Estratificación de riesgo en pacientes con enfermedad coronaria probable o conocida, como primera evaluación para determinar aquellos pacientes de alto riesgo que deben ir a estudio posterior con coronariografía y los pacientes que han cambiado en forma significativa su status clínico.
  3. Después de un IAM: para evaluación pronóstica, prescripción de actividad física o incorporación a un programa de Rehabilitación Cardíaca y evaluación de terapia médica.
  4. Post revascularización miocárdica (angioplastía coronaria o cirugía de by pass coronario): si reaparecen síntomas sugerentes de isquemia y para prescripción de actividad física o incorporación a un programa de Rehabilitación Cardíaca.
  5. Indicación clase IIb (probablemente no apropiada)
    a) pacientes asintomáticos sin enfermedad coronaria conocida
    - con múltiples factores de riesgo
    - hombres >40 años y mujeres >50 años previo a entrenamiento físico
    - con alto riesgo de enfermedad coronaria por otras patologías, ej insuficiencia renal crónica
    - sujetos con enfermedad laboral de riesgo
    b) pacientes valvulares: para evaluar capacidad de ejercicio

Tabla 1
Probabilidad de Enfermedad Coronaria según edad, sexo y síntomas

Edad (años) Sexo Angina típica Angina atípica Dolor torácico no anginoso Asintomático
30-39 Hombres
Mujeres
Intermedia
Intermedia
Intermedia
Muy baja
Baja
Muy baja
Muy baja
Muy baja
40-49 Hombres
Mujeres
Alta
Intermedia
Intermedia
Baja
Intermedia
Muy baja
Baja
Muy baja
50-59 Hombres
Mujeres
Alta
Intermedia
Intermedia
Intermedia
Intermedia
Baja
Baja
Muy baja
60-69 Hombres
Mujeres
Alta
Alta
Intermedia
Intermedia
Intermedia
Intermedia
Baja
Baja


4. Contraindicaciones de Test de esfuerzo:

Absolutas

1. Infarto agudo miocardio (2 días)
2. Angina inestable no estabilizada con terapia médica
3. Estenosis aórtica severa sintomática
4. Insuficiencia cardíaca descompensada
5. Arritmias ventriculares graves
6. Miocarditis, pericarditis
7. Disección aórtica aguda

Relativas

1. Estenosis tronco coronaria izquierda
2. Estenosis aórtica moderada
3. Hipertensión arterial severa
4. Miocardiopatía hipertrófica obstructiva
5. Bloqueo AV de grado
6. Alteraciones electrolíticas


5. Tipos y protocolos de pruebas de esfuerzo

Las pruebas de esfuerzos más comunes son las realizadas en cicloergómetro y en cinta sin fin o treadmill, siendo esta última de uso más generalizado en los distintos centros del mundo.

La prueba de esfuerzo en cinta sin fin o treadmill consiste en hacer caminar al paciente sobre una cinta rodante que aumenta en velocidad y pendiente según el protocolo utilizado.

El más popular es el protocolo de Bruce, en el cual cada 3 minutos se aumenta la velocidad y pendiente, siendo bien tolerado por la mayoría de los pacientes. En pacientes de edad avanzada o con muy poca capacidad física, pueden usarse otros tipos de protocolos, donde la duración del ejercicio es mayor, las cargas de trabajo iniciales menores y el incremento de éstas de forma más paulatina.

La ergometría se suspenderá porque se han alcanzado los objetivos de la prueba (se alcanza la frecuencia cardíaca máxima teórica, FCMT) o porque hay signos clínicos y electrocardiográficos que hacen recomendable no continuarla por seguridad del paciente. Entre estos últimos podemos nombrar: agotamiento físico, angina progresiva, mareos o inestabilidad, descenso progresivo de la presión arterial, elevación excesiva de ésta (>250/130mmHg), alteraciones del ritmo importantes, depresión del ST >4 mm o ascenso del ST >2 mm en ausencia de infarto previo.


Fig 2
Cinta Treadmill

TE válido o resultados confiables

Si se logra FCMT = 220 –EDAD o el 85% de FCMT



6. Interpretación de la prueba de esfuerzo

6.1. Criterios de positividad de isquemia miocárdica

Es criterio de positividad clínica la aparición de dolor anginoso durante la prueba de esfuerzo y positividad eléctrica la presencia de cambios electrocardiográficos.

Una prueba se considera positiva si hay un descenso del segmento ST igual o mayor a 1 mm, medido a los 80 mseg desde el punto J (unión del complejo QRS con el segmento ST). También puede ocurrir, con mucha menor frecuencia, ascenso igual o mayor a 1 mm y en ausencia de Infarto miocárdico previo, traduce espasmo coronario o enfermedad coronaria grave.

La aparición de síntomas como disnea o fatiga muscular desproporcionadas al esfuerzo realizado, puede ser expresión de un gasto inadecuado. Si la frecuencia cardíaca o la presión arterial no se elevan acordes con el nivel de esfuerzo realizado, se debe sospechar la existencia de cardiopatía coronaria severa con alteración en la función ventricular.

La presión arterial debe aumentar con el esfuerzo al menos 10 mmHg y superar los 110 mmHg. La hipotensión de esfuerzo se considera un signo de pronóstico desfavorable.


Fig 3
Infradesnivel del ST



6.2. Valoración de la capacidad física

La forma más útil de definir la capacidad funcional es determinando el consumo máximo de Oxígeno durante la ergometría, pero es de compleja medición como para hacerlo rutinariamente. Desde el punto de vista práctico, es útil la determinación indirecta del consumo de oxígeno mediante diferentes tablas que permiten efectuar el cálculo, a partir del sexo, edad, nivel de entrenamiento, etapa del esfuerzo alcanzada de un determinado protocolo, etc.

Otra forma de conocer el estado funcional de la persona, es conociendo el gasto energético realizado, en MET (equivalente metabólico).

Una persona sana, en reposo consume 200-300 ml de O2/min, siendo 1 MET igual a 3,5 ml O2/kg/min. Así, un individuo sedentario puede alcanzar 9-11 MET, mientras que sanos no sedentarios pueden llegar a 16 MET.

De acuerdo con en el nivel de esfuerzo alcanzado y el gasto energético habido, podemos clasificar según estado funcional en los siguientes grados:

Otro de los índices relacionados con la capacidad funcional, es el cálculo del doble producto, producto de la presión arterial sistólica máxima alcanzada por la frecuencia cardíaca al final del máximo esfuerzo.


6.3. Criterios de gravedad de una prueba de esfuerzo